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Categoría: Medios Expresivos

Viernes, 28 Jul 2006

Patoruzú personajes creado por Dante Quinterno

Patoruzú personaje argentino de historieta, creado por Dante Quinterno en 1928. Se lo considera el más popular de los héroes de historieta argentinos. Patoruzú es un cacique tehuelche, muy rico (posee innumerables extensiones de tierra en toda la Patagonia), dueño de una fuerza sobrehumana y un corazón en extremo caritativo, pero también sumamente ingenuo. Su autor lo define como la perfección dentro de la imperfección humana.

Historia Los orígenes

El indio Patoruzú aparece por primera vez el 19 de octubre de 1928 en el extinto diario Crítica en una tira llamada Las Aventuras de Don Gil Contento, cuyo protagonista era el personaje del nombre de la tira. Dos días antes el mismo periódico había anunciado que Don Gil Contento adoptaría al indio Curugua Curuguagüigua, ya que un recientemente muerto tío de Don Gil Contento era el tutor del “último cacique de los Tehuelches Gigantes” y se lo deja en herencia. El casi impronunciable nombre fue luego, por consejo de un amigo de su creador, cambiado por Patoruzú (el cual devenía de una famosa golosina del momento conocida como Pasta de Orozú). En la historieta es el mismo Don Gil Contento quien decide rebautizarlo así. De todos modos esta publicación fue levantada dos días después por el diario.

Don Julián de Monte Pío

En diciembre de 1928 Dante Quinterno comienza a trabajar en el diario La Razón con la tira Julián de Monte Pío (antecesor de otro de los personajes más famosos de su autor: Isidoro Cañones). En septiembre de 1930, casi de la misma forma que en la tira anterior, Julián de Monte Pío se convierte en tutor del indio, lo que marca el regreso de Patoruzú. Esta vez la historieta pudo continuar, y como con tantas otras creaciones, el personaje secundario va superando en popularidad al personaje principal. El 11 de diciembre de 1931 esta realidad queda plasmada en el cambio de nombre de la historieta, que pasa a llamarse Patoruzú.

Una estrella con luz propia

El 11 de diciembre de 1935 se produce la primer reventa de una historieta en el país, cuando Dante Quinterno vende los derechos de publicación a el Diario El Mundo (también extinto) y se queda con la propiedad de los derechos de autor. En 1936 aparece una página a color en la revista Mundo Argentino, y las tiras aparecen publicadas en varios diarios del interior.

El 10 de noviembre del mismo año aparece Nº 1 de la revista Patoruzú, la cual se agota ese mismo día. Recién en el segundo número aparecen nuevas historias, ya que en la primer edición se hizo únicamente una recopilación de lo aparecido en el diario, y cambia el nombre por el de Nuevas aventuras. Las grandes andanzas del indio Patoruzú es una revista que aparece el 16 de octubre de 1956, y en ella comienzan a republicarse las historias de la anterior revista. A partir del número 55 (julio de 1961) surgen nuevos episodios. La historieta ya era realizada por un equipo de artistas que seguían instrucciones precisas de Dante Quinterno, en las que indicaba qué podía o no hacer el personaje, su relación con otros y la moral que debía envolver al gran cacique. Quinterno instruyó a los artistas con la siguiente frase: “El indio Patoruzú es un símbolo, símbolo universal en el que se conjugan todas las virtudes, inalcanzables para el común de los mortales”. Junto a Patoruzú también aparecían otras historietas menores de distintos autores.

Como muestra de su popularidad basta decir que la revista comenzó como mensual, luego quincenal y finalmente semanal, y llegó a tener una tirada de 300.000 ejemplares. El 15 de diciembre de 1937 apareció el primer Libro de Oro. Estas ediciones, de muchas páginas, aparecían siempre a fin de año y eran ansiosamente esperadas por el público. En la década del sesenta el semanario pasa a tener formato vertical. El 30 de abril de 1977 aparece el Nº 2045, último de la revista. La última edición del Libro de Oro fue en 1980.

Hechos inéditos

El 20 de noviembre de 1942 se estrenó el cortometraje de 15 minutos Upa en apuros. Este fue el primer dibujo animado argentino en colores. Estaba protagonizado por Patoruzú y su hermano Upa, quien era secuestrado por el malvado gitano Juaniyo. El 25 de agosto de 1945 Patoruzú se publica en un diario de Estados Unidos, el PM, de Nueva York. También tuvo su comic-book (apenas dos números).

Actualidad

Hoy en día siguen publicándose reediciones de historietas pasadas, con pequeñas adaptaciones de moneda o personajes famosos, aunque en la vestimenta y la forma de los coches se nota que la acción transcurre en la década de 1970. Lleva por título Selección de las mejores andanzas del cacique Patoruzú, y la misma editorial publica también otras reediciones de historietas que fueron desprendimientos de la historieta original: Selección de las mejores correrías de Patoruzito y Selección de las mejores locuras de Isidoro. Si bien el personaje no goza de la popularidad de antaño, y es cierto que las nuevas generaciones muchas veces ni siquiera lo conocen, el cacique sigue siendo considerado el rey de las historietas argentinas, sus dos únicos competidores (Mafalda y Clemente) curiosamente no fueron publicaciones independientes, sino personajes de pequeñas tiras de los periódicos. Tampoco ningún otro personaje de historieta moderno (como El Eternauta o El Cazador) goza de una fama superior a la del indio.

En el año 2003 fue furor en el país una película animada argentina basada en Patoruzito, la versión del personaje cuando era un niño.

El libro Patoruzú, vera historia no oficial del grande y famoso cacique tehuelche fue publicado por Ediciones La Bañadera del Comic, en 2001, y constituye la mejor recopilación de información sobre la hisotrieta.

Personajes

Patoruzú

Patoruzú es el último descendiente de la dinastía de los Patoruzek, una casta de indios tehuelches que comandaron a su pueblo durante los últimos siglos. El origen de los Patoruzek se remonta al antiguo Egipto, donde sus antepasados habían sido faraones.

La razón de la superfuerza tuvo dos explicaciones en la historia: en la primera aduce que cada vez que Patoruzú presencia una injusticia, se acumula la fuerza de todos los antepasados; en la segunda, asegura que proviene de que Patoruzú (al igual que sus antepasados) fue alimentado durante toda su niñez de un caldo hecho a partir de un extraño hueso de un extinto animal gigante (por más que alguien tome el caldo no alcanza el efecto de ser alimentado durante toda la niñez). Es generoso en extremo, y suele arreglar las injusticias e incontables daños que ocasiona en sus raptos de enojo con pilas de “patacones” (antigua forma de denominar al dinero en la Argentina). La mayor parte de las veces se mete en problemas por querer corregir problemas ajenos con completa ingenuidad, por lo que es frecuentemente embaucado (aunque siempre los embaucadores obtienen su merecido).

Suele pasar su tiempo repartido entre la estancia de la Patagonia y un residencial en Buenos Aires, donde vive con su hermano Upa y su padrino Isidoro cada vez que este tiene problema para pagar el alquiler de su departamento.

El léxico utilizado por Patoruzú es muy peculiar, en los comienzos de la historieta sus expresiones eran de un castellano muy pobre, el lenguaje propio de alguien que no tuvo educación. Con el correr del tiempo, sin embargo, esto se ve modificado, conservando únicamente algunos regionalismos propios de los gauchos pampeanos; entre ellos muchos tomados del guaraní. Su ignorancia también se ve reducida, y en algunos casos representa muchas incoherencias, ya que si bien entiende poco de cuestiones modernas suele tener brillantes deducciones cuando se entera de los malignos planes de sus enemigos.

Algunos de los términos comúnmente empleados por Patoruzú:

¡Ahijuna! - Abreviatura de ¡Ah, hijo de una …!
Jue’ pucha - Interjección que denota sorpresa
Sotreta - Bribón.
Patacones - Antigua forma de denominar al dinero en la Argentina.
Po - Palabra sin significado con la que suele terminar sus frases.
Chei - Deformacion de “che”, forma coloquial de llamar a la gente.
Amalaya - Interjección que denota sorpresa.
¡Huija! - Interjección que denota alegría.
Canejo - Interjección que puede denotar alegría o sopresa.
Mandinga - Voz indígena con la que se conoce al diablo.
Gurí - Voz indígena con la que se denomina a un niño.
Gurisa - Deformación de la palabra “gurí” para referirse a una niña o mujer joven.
Conchabo o conchabar - Argentinismo por trabajo o trabajar.
Fiero o fierazo - Feo o muy feo.
Tata - Padre o papá.

Isidoro Cañones

“Padrino” de Patoruzú (la figura de padrino aquí tiene más bien un significado de tutor que la de padrino de bautismo), su tarea es velar por los intereses del cacique, cosa que realmente no suele hacer mucho, ya que es el principal interesado en vivir de la fortuna del indio. Isidoro -también llamado “el rey de los Playboys”- es el estereotipo del porteño chanta y caradura, que se vale de cualquier medio para no tener que trabajar y darse la gran vida. Isidoro evolucionó de un personaje anterior conocido como Julián del Monte Pío, y es la figura que más creció dentro de la historieta, llegando a formar su propia publicación. Isidoro es un vividor, miedoso a más no poder, enclenque, lleno de vicios y sumamente desconfiado. Podría decirse que es el opuesto a Patoruzú. El gran reto de este es justamente lograr que Isidoro trabaje y se forme como una persona de bien. Sin embargo, su desconfianza y conocimiento mundano salvan al indio de cae en muchas de las trampas que le tienden. También es célebre su odio hacia Patora, la hermana del indio.

Patoruzito

Versión de Patoruzú cuando era niño, dirigida al público infantil. De la misma manera que “Superman” y “Superboy”, en esta versión simplemente cambia la acción donde se desarrolla la historia (únicamente en la estancia de la Patagonia) y algunos personajes secundarios (desaparecen Upa y Patora, Isidoro cambia por Isidorito); pero las características de Patoruzú (quizás un poco más débil) y los enemigos no varían. Al igual que en las dos versiones del superhéroe estadounidense, abundan las incoherencias entre ambas versiones.

Upa

Hermano menor de Patoruzú, todavía va al colegio secundario en Buenos Aires. En los comienzos era un ser muy tímido, casi un niño en cuerpo de joven, luego fue mutando hasta convertirse en un adolescente al que le gusta mucho comer y conocer chicas. Sin embargo, su enorme panza -que también es su principal arma de ataque- suele ser un motivo de frustración al intentar conquistar alguna. Upa comparte con su hermano la inocencia y sentimientos ante la injusticia, pero aunque no es un indefenso su fuerza no es la misma. Asimismo, su entrada más joven en la ciudad lo deja un poco mejor parado frente al mundo. En varias ocasiones es puesto en duda que Upa y Patoruzú sean hermanos.

Patora

Hermana menor de Patoruzú, se encuentra alojada en un convento de monjas en la Patagonia, ya que cada vez que logra salir es para enamorarse del primero que pasa. Patora es tan fea como su hermano, y este es justamente lo que le impide cumplir su gran obsesión: casarse. Es dueña de una personalidad tan fuerte como la de su hermano mayor, por lo cual suelen pelearse, aunque siempre la sangre puede más y se reconcilian.

En su primer aparición se enamora de Isidoro, aunque luego del rechazo de él ambos terminan odiándose. En su forma de hablar es característica la inexistencia del género masculino, sustituye todas los artículos “el” por “la”, y siempre se refiere a los hombres de quienes se enamora como “mi tipo”. Patora no pasó su infancia con Patoruzú, ya que al morir la madre mientras la daba a luz, la abuela se encariñó tanto con ella que resolvió llevarla consigo lejos a un convento. Y Patora recién aparece cuando muere la abuela y ya tene edad suficiente para decidir qué hacer con su vida.

Las apariciones de Patora en la historieta se reducen prácticamente a lo mismo: se escapa del convento, Patoruzú se enoja primero con ella pero luego la perdona, se enamora perdidamente de algún rufián y luego todos deben impedir que haga alguna locura (como casarse u obligar al novio a casarse); al final, salvada la situación se enamora de algún otro y Patoruzú la envía al convento de vuelta en avión.

La Chacha

Es la nodriza de Patoruzú, y su “madre de leche”. Vive en la estancia, está bastante entrada en años, lo que no le impide tener un carácter muy fuerte (más de una vez golpeó a quien lo merecía). Patoruzú la quiere como a una madre, y ella representa el arquetipo de mujer hacendosa (razón por la que detesta al haragán de Isidoro). Son célebres sus exquisitas empanadas.

Ñancul

Capataz de la estancia de Patoruzú. Por su apariencia física es descendiente de criollo e indio. Su jefe le tiene suma confianza, pero él suele encapricharse y amenaza con irse cuando siente que no es respetado como se debe.

Pampero

Es el caballo de Patoruzú, con él recorre las grandes extensiones de su propiedad. Es a su vez un imbatible vencedor en las carreras hípicas, por los que muchas veces la acción transcurre cuando el “padrino” idea alguna treta para lograr que lo lleven a Buenos Aires a correr.

Isidorito

Versión de Isidoro Cañones cuando es niño. Aunque tiene menos vicios, sigue representando la antítesis de Patoruzito: miedoso, no le gusta trabajar y sí gusta de sobresalir.

Pamperito

Versión del caballo Pampero como potrillo en la historieta de Patoruzito.

Coronel Cañones

Es el tío de Isidoro Cañones, y coronel del ejército en la Patagonia, clara reminiscencia de las épocas en las que los militares eran mayoría en la región. Es el único personaje que aparecen en las aventuras independientes de Isidoro. Su rectitud y patriotismo son intachables, y -como Patoruzú- quiere corregir a su sobrino. Como no lo logra, siempre lo trata de mequetrefe. En alguna imaginativa mezcla de la realidad con la ficción, alguien aseguró que fue el Coronel Cañones quien medió con el general Roca para que el cacique no perdiera todas sus posesiones al finalizar la Campaña del desierto (en la que el general -luego Presidente- lidera una iniciativa para que la Argentina someta a los indios que habitaban la región y tome efectivo control de las tierras).

Enemigos

Patoruzú no tiene enemigos fijos. De todas maneras, pueden identificarse algunos como el gitano Juaniyo (dueño de un circo en el que se conocen Isidoro y Patoruzú), y su más grande adversario: el mismísimo Lucifer, quien suele perder la paciencia ante la inmensidad de obras de bien que realiza el cacique. Otra característica de los malvados es su frecuente procedencia extranjera, y -aunque no faltan los connacionales- abundan entre ellos judíos, gitanos, chinos, franceses, estadounidenses, rusos, árabes, turcos e italianos.

La estancia

La estancia de Patoruzú tiene incalculables extensiones, y nunca es situada de forma precisa. Igualmente, algunos datos pueden sacarse: en la misma hay pozos petroleros, desde el casco se ven las montañas de la frontera con Chile y se extiende hasta el mismo mar. Por lo mismo se puede deducir que se sitúa entre las provincias de Chubut y Santa Cruz, donde existen pozos petroleros y -a diferencia de la extensión de tierra entre Neuquén y Río Negro (donde también se extrae petróleo)-, no hay grandes ríos que nunca aparecen, además las estancias ocupan en estos lares grandes extensiones (a diferencia del Alto Valle de la Patagonia en la zona anteriormente citada).

El Tata y la madre

Su madre era Patora la Tuerta, murió después de dar a luz a Patora, y no tiene aparición en la historieta. Su padre Patoruzek (o Tata como él cariñosamente lo llama), si bien murió cuando Patoruzú era joven, suele aparecer muy orondo en cuadros, o participando de historias pasadas, donde se lo muestra como un valiente cacique que dirigió correctamente a su pueblo. A su vez, su fortuna y herencia suelen formar parte de las líneas argumentales.


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