Lunes, 31 Jul 2006
Futurismo, primero de los movimientos de vanguardia artÃstica, surgido en Italia en 1909 por Filippo Tommaso Marinetti, que redactó su Manifeste du Futurisme, el primero de otros muchos, el 20 de febrero de 1909, en el diario Le Figaro de ParÃs.
Estética
Influido en parte por la PatafÃsica de Alfed Jarry y Remy de Gourmont y por procedimientos literarios que como el verso libre de Jules Laforgue no asumÃan ninguna tradición formal ni cultural previa, Marinetti fue llegando a concebir esta nueva estética.
El futurismo fue llamado asà por su intención de romper absolutamente con el arte del pasado (el llamado Pasadismo) al considerar que los museos son equivalentes a los cementerios, en especial en Italia, donde la tradición artÃstica del pasado brotaba por doquier y lo impregnaba todo. HabÃa que hacer, pues, tabla rasa del pasado y crear un arte nuevo desde cero, acorde con la mentalidad moderna, los nuevos tiempos y las nuevas realidades. Para ello toma como modelo las máquinas y sus virtudes: la fuerza, la rapidez, la velocidad, la energÃa, el movimiento, la deshumanización. Diametralmente en contra del Expresionismo, un ismo o vanguardia humanista un poco posterior, dignifica la guerra como espacio donde la maquinización, la energÃa y la deshumanización han alcanzado cotas máximas.
Proscribe lo sentimental y lo anecdótico y no asume absolutamente nada del pasado, ni siquiera la métrica en literatura. Intenta sustituir los nexos por notaciones algebraicas y buscar un léxico radicalmente hechido de tecnologismos y barbarismos, plagado de infinitivos, exclamaciones e interjecciones que denotan energÃa. Cultiva además una interesante forma de teatro, el llamado teatro sintético, en que las acciones ocurren a velocidad de vértigo y el argumento se desarrolla y acaba en apenas diez minutos, y se elude el elemento humano ocultando las figuras humanas, que sólo pueden adivinarse por metonimia (sólo se ven los pies de los actores).
La estética futurista pregona también una ética, de raÃz fundamentalmente machista, misógina y provocadora, amante del deporte y de la guerra (”única higiene del mundo”, según Marinetti), de la violencia y del peligro. Igualmente, el futurismo y el propio Marinetti fue politizándose cada vez más hasta coincidir con las tesis del fascismo, en cuyo partido ingresó el italiano en 1919.
El Futurismo fue un movimiento fundamentalmente italiano y de carácter literario (el propio Marinetti), plástico (el pintor argentino Emilio Pettoruti y los pintores italianos Gino Severini, Carlo Carrà , Giacomo Balla o el escultor Umberto Boccioni), arquitectónico (Antonio Sant’Elia) y musical (el ruidismo del compositor Luigi Russolo, antecedente directo de la llamada música concreta), pero tuvo algunos seguidores en Rusia (el poeta Vladimir Maiakovski), en Bélgica (el escritor Émile Verhaeren) y en Portugal (Fernando Pessoa, quien divulgó el movimiento a través de la revista Orpheu, 1915); sin embargo, tras alcanzar su culmen a mediados de los años veinte, la estética futurista fue disgregándose hasta desaparecer en la década de los cuarenta.
Trascendencia del Futurismo
La importancia que tuvo el Futurismo, más allá de sus dudosos méritos estéticos, fue la de hacer partir la estética desde cero a comienzos del siglo XX, de forma que posibilitó una espectacular renovación de los principios y técnicas artÃsticas, que tiene consecuencias incluso en la actualidad. Fue el primero de los ismos o vanguardias artÃsticas y su valor como movimiento rompedor posibilitó y facilitó el camino a las demás corrientes que refrescaron el panorama artÃstico de la primera mitad del siglo XX.
El futurismo en España
El primero de los movimientos de vanguardia artÃstica, su Manifiesto de 1909 fue conocido en España ese mismo año gracias a Ramón Gómez de la Serna y su revista Prometeo, aunque muchos de los que comentaron en España este movimiento mencionaron un precedente catalán, el Futurisme de Gabriel Alomar, que creó una revista con ese tÃtulo (Futurisme) en 1907.
Sin embargo, nunca llegó a existir en España un Futurismo articulado como tal, a diferencia de lo que ocurrió en Portugal. Sufrieron su influencia pintores que marcharon a Italia, como el uruguayo Rafael Barradas, Enric C. Ricart o Rafael Sala, y otros que no lo hicieron, como Celso Lagar, Antonio de Guezala o Joan Sandalinas. En poesÃa tomaron algunos elementos de esta estética los catalanes Josep Maria Junoy, J. V. Foix, Joaquim Folguera, Sebastià Sánchez-Juan, Bonaventura Vallespinosa i Salvat y sobre todo Joan Salvat-Papasseit; asimismo, el UltraÃsmo asumió casi todos sus postulados estéticos, dejándose ver el influjo futurista en libros como Hélices de Guillermo de Torre. Ya en los años 20, toman algunos elementos del futurismo Ramón de Basterra en su lÃrica y Ernesto Giménez Caballero, uno de los patrocinadores de la visita a España (Barcelona, Madrid y Bilbao) de Marinetti, en 1928, si bien en esos momentos los aspectos literarios tenÃan menos que ver que los polÃticos, ya que la evolución ideológica del italiano hacia el fascismo era en esos momentos similar a la del creador de La Gaceta Literaria. En Ismos (1931) Ramón Gómez de la Serna disertó sobre esta estética que habÃa procurado difundir en 1910.


Noviembre 15th, 2009 at 20:44
muy buena la info!! me re sirvio
gracias por pulblicarla un beso,,bye
Noviembre 15th, 2009 at 20:44
muy buena la informacion se los agradesco me sirvio mucho