Viernes, 14 Jul 2006
La belleza, a pesar del interés común casi universal que provoca, nos resulta difÃcil de comprender. Intentar buscar una definición de este concepto no es tarea fácil, ya que el concepto serÃa algo que podrÃamos sacar en común de todas las cosas que consideramos bellas.Esto último resultarÃa imposible, ya que a la hora de hacerlo habrÃa tantas opiniones como gente opinando. Muchos autores consideran que la belleza es lo que resulta agradable a los sentidos y que por consiguiente causa placer, pero no todo lo que nos causa placer tiene por qué ser bello.
Otro problema que presenta definir la belleza es que se puede enfocar como las cualidades que nos resultan agradables y que saltan a la vista de cualquier cosa contemplada, o como la emoción que ese algo despierta en nosotros. La primera apreciación es más objetiva, ya que las cualidades normalmente saltan a la vista, pero las emociones que nos pueden provocar, es algo más Ãntimo y personal, y por lo tanto más subjetivo.
Habiéndose planteado las dificultades, podrÃamos decir que bello es lo que promueve en nosotros una experiencia estética, aceptándolo como una posible definición.
La belleza ha sido objeto de culto desde que surgió el Homo sapiens. Por aquel entonces ya empezaban a decorar sus cuevas, creaban pequeños artilugios que simplemente les servÃan para decorar y no tenÃan otro fin útil.
Platon de Atenas habla de la belleza en su dialogo Hipias Mayor. Para el sofista Hipias la belleza es el nombre común a las cosas bellas. Para Platón las cosas bellas son bellas a causa de la idea de la belleza.
En la antigüedad clásica ya se encontran datos más concluyentes acerca de la belleza, como estudios y reflexiones. Por aquel entonces la belleza constituÃa una cualidad que hacÃa que algo nos pareciese bello.
A esta cualidad se le llamó harmonÃa. También aparecieron los primeros cánones de belleza que indicaban cuáles tenÃan que ser las proporciones idóneas para que un cuerpo se viese bello. En general, la belleza se percibÃa desde un punto de vista objetivo.
Esta percepción de la belleza se siguió manteniendo en la Edad Media. Como consecuencia del auge del cristianismo de esa época, la belleza dependÃa de la intervención de Dios. De modo que, si se consideraba bello algo, es porque habÃa sido una creación divina.
La belleza material era externa, fÃsica o sensible. Esta cualidad se marchita con el tiempo.
La belleza espiritual no se marchita con el tiempo, sino que permanecÃa en nuestro interior. Son cualidades como la bondad, el amor, la simpatÃa, etc.
Con el paso del tiempo llegó otra nueva etapa en la historia en el trayecto de la belleza. Estamos hablando del Renacimiento. Muchos autores están de acuerdo en que el concepto de belleza volvió a ser el de la antigüedad clásica, porque se empezaron a tomar valores de aquella época que ya se perdieron en la Edad Media. Uno de estos valores fue la concepción más naturalista de la belleza, que sirvió de inspiración a los artistas de la época.
De nuevo se vuelve a tomar frente a la belleza, tal y como sucedió en la Antigüedad Clásica y en la Edad Media.
En la modernidad desaparece esta visión objetiva de la belleza y se empieza a subjetivizar. En el siglo XVIII ya se percibe la belleza de algo no por cómo es el objeto en sÃ, sino por lo que éste despierta en nosotros. Esta concepción la tenÃan muy clara los empiristas e ilustrados de la época.
Clases de belleza
En la primera clasificación podemos encontrarnos dos clases de belleza, la que provocan los objetos naturales, o belleza natural y la que nos suscitan las creaciones artificiales, o belleza artÃstica.
A lo largo de la historia, la relaciones entre ambos tipos de belleza ha sido irregular, porque la belleza artÃstica ha pasado de tener una relación de dependencia con la belleza natural, a independizarse de ella, a medida que avanzaba el curso de la historia.
Kant distingue dos tipos de belleza:
* Belleza libre: es la que percibimos sin que sepamos nada del objeto contemplado. Es una belleza pura, no se tiene ningún tipo de idea que nos haga cuestionar su belleza.
* Belleza adherente: es la que depende del concepto que tengamos acerca del objeto al cual analicemos.

